Tres minutos

Tengo que admitirlo: soy una creída. Lo siento, pero lo soy. Desde niña he sentido que estoy por encima de muchas cosas, pero en secreto deseaba ser parte de ellas. Y sin que nadie me bajara de mi nube, cada día conocía nuevas cosas que no me merecían; brincolines, deportes, programas de tele, facebook, cierto tipo de música... Me desagradaba lo común y la gente que yo creía común. Sobre todo me sigue desagradando la gente común que prentende no serlo. También le tengo resentimiento a las personas extraordinarias, me intimidan. 
Estoy siendo dolorosamente sincera mientras escribo esto, porque admito algo que nunca haría. Lo curioso es que no siento nada, ya no me importa si todos se enteran de que tengo inseguridades y mi infancia bloqueada por mi memoria. Estoy segura que ya daba esa vibra de todos modos. 

Hoy después de ver 3 películas seguidas desbloqueé mi telefono...

Vi twitter tres minutos...

Y me enfermé. 

Estoy enferma de todos. Tres minutos bastaron para recordármelo. 

Si me causa tanta repulsión es porque me siento identificada.
 Al final sólo soy una persona común queriendo verse extraordinaria. 

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