Siempre.


No me queda nada más que admitir que siempre te voy a querer. Pierdo demasiado ocultándolo. Éstos días he estado reflexionando mucho, y todo me llevó al proyecto de ser mejor persona ¿Qué mejor manera de hacerlo dejando mi orgullo atrás? Siempre te voy a querer, amor.
Tal vez en unas cuantas décadas, si es que sobrevivo, me levante en los brazos de alguien más pensando que son los tuyos. Tal vez en un futuro cercano cuando tu recuerdo se haya desvanecido un poco más, vea tus hombros pecosos en los de algún romance fugaz. Hay veces que te veo en desconocidos con salvaje cabello café. Y te prometo, aunque no sea de frente, te prometo que no es ni será un trago amargo. 
Que bizarro es no conocerte, a pesar de no hacerlo, cada día siento que te conozco menos. 
Tus apuñaladas me llegan a herir hasta cierto punto, pero no mucho. Sólo quiero que recuerdes que soy un ser humano con el cual algún día tuviste una frágil conexión, y al cual le escribiste cartas que decían que me amabas más que a nada en el mundo. Yo trato de hacerlo y admito que lo ignoré por un tiempo, lo tuve que ignorar por mi propio bien al rozar con tu faceta más vil y traicionera. De esta manera te pido que dejes de tratar de herirme, exponiendo nuestra intimidad, que llegó a ser sagrada para mí hasta que hiciste que se desmoronara. 
No sé si te escribiré más, por lo pronto esto es suficiente para mí. Por eso debo decirte más cosas... En este pueblo con aires de ciudad las malas noticias nunca paran, al igual que las malas lenguas. No es necesario decirte lo que escuché, solo te voy a pedir que te portes bien, amor. A veces me das miedo, porque sé el daño que puedes hacer y que perdiste tus buenas intenciones. Espero que puedas resolverlo, o que al menos estés consciente del demonio que se apoderó de tí. No te pediría esto si supiera que ya no hay nada bueno en tí, pero sé que está en tí la capacidad de poder crecer de muchas maneras, aún si en éste momento no lo quieres hacer. 
Puedo odiarte, pero siempre te querré. Amo los recuerdos, añoro tu pecho, y quiero a la persona que eras o que pensé que eras. Aunque no extraño muchas cosas, como tus chistes estúpidos, tu fría condescendencia o hasta tu manera de vestir no dudes por un segundo que lo recuerdo con afecto. Espero que entiendas, tal vez sientes lo mismo. Tal vez te alegres de haberte librado de mis arranques lunáticos y mis juegos idiotas de tratar de sofocarnos con almohadas, pero sonríes tanto al recordarlos como cuando recuerdas los prolongados besos que tronaba en tus mejillas o los mensajes que te mandaba dormida. Me gusta imaginar que me recuerdas con amor, pero no voy a desgastarme tratando de averiguar lo que sientes, porque nunca lo sabré, y al parecer nunca me dirás la verdad.
Hay veces que me doy cuenta que han pasado semanas desde la última vez que pensé en tí, y me da gusto no desgastar tu recuerdo. Se ha distorsionado de muchas maneras, pero yo lo quiero mantener exacto y limpio. 
No tomes esto de la manera equivocada, amor. No te extraño ni te quiero de vuelta. Me gusta pensar que lo nuestro pasó por que tenía que pasar.
Siempre te voy a querer por que la persona que amé solía habitar en tí, y eso es todo. No hay otra explicación. 

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