Invierno

Tengo frío. Nunca había tenido tanto en mi vida, tanto que tiemblo. No hay nada que me pueda calentar, no importa con cuantas cobijas me cubra o cuantas calcetas me ponga. El frío emana desde mi alma. 
Me acurruco, me hago bolita entre mis sábanas. Nada. 
Estoy sola. No hay mensajes para mí. Sólo tengo el corazón liviano pero a la vez me pesa mucho. Podría llenarlo con alguien pero eso no es lo que necesito. Ahora estoy yo ahí, en el lugar donde estuvieron todos mis amores. Todos los niños que se han convertido en hombres y que alguna vez hicieron que no sintiera frío. Pero soy demasiado pesada para mi corazón. Hay muchos temores y arrepentimientos. Y un poquito de orgullo amurallado por barreras irrompibles de vanidad. Besos frustrados. Intimidad interrumpida y compartida. Apenas queda rastro de ellos. Me desprendí de ellos. Fue difícil liberarme pero el camino que queda lo veo aún peor. Necesito besos en los párpados que hagan que mis lágrimas corran de la emoción. Llorar como si el mar de mi corazón pudiera sanarme al sacarlo como una cascada del alma. Necesito besos en las esquinas de los labios que dibujen una sonrisa cínica ante mi pesar. Necesito besos en mi garganta para que deshagan el nudo que mis palabras atoradas fueron apretando. Necesito besos en las yemas de los dedos para que activen mi sensibilidad y me hagan suspirar. Necesito besos en la frente para que quiten la tensión de mis pensamientos. Necesito un beso en el pecho que le llegue a mi corazón y caliente mi alma. Pero lo que más necesito es poder cargarme. 
Está lloviendo afuera, y tengo frío.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cartas vol.7

Madrigueras 3000

Chiquititito.