Su cara

Desde que tengo uso de razón, siento que la familia es algo que siempre estará ahí. No me refiero a la inmortalidad por que obviamente nadie está excento de la muerte. Me refiero a que aún cuando estés profundamente decepcionado de alguien o estés enojado, tienes que aceptarlo por que lo amas; no importa que haya pasado, tu intención nunca es escapar. Aunque he crecido siendo una persona desapegada de los demás, sobre todo de amigos, éste sentimiento se pegó a mí cuando empecé la relación con el. Él es de las personas que ves y no lo puedes imaginar causandole un mal a alguien, pero cuando lo conoces te das cuenta que el mismo no está consciente del resentimiento que guarda hacia personas de su pasado. Tenía pequeñas charlas con cualquier persona sólo por cortesía, cosa que yo nunca hago. Contaba chistes malos y anécdotas de sus amigos, decía nombres que para mí no significaban nada y no podía dejar de hablar. La mayoría de las veces era como un niño pequeño; esperaba autorización para hacer cualquier cosa y cuando lo molestaba por mero placer reaccionaba con un rostro de sorpresa tan suyo, siempre seguido de algún berrinche. Su atractivo es algo difícil de explicar, lo primero que ví en el fue su pelo café, que resaltaba por el largo, estando en un colegio católico que no lo permite. Después noté sus ojos. Tiene una mirada tan inocente que llega a ser infantil pero siempre varía entre su inocencia y un sarcasmo que utilizaba con cualquiera que no compartiera su opinión. Sus ojos son verdes; pero el siempre dijo que eran cafés. Tiene un aspecto bastante agradable, pero lo que más me gustaba de el eran sus lunares. Siempre olía bien. No puedo decir mucho de él por que creo que nunca lo llegué a conocer. Me hirió, no lo voy a negar y tampoco negaré que yo lo herí a el. Yo nunca había experimentado algo así, hice muchas cosas sólo para ver la reacción que tendría. Conforme las cosas fueron derrumbándose y veía más cercana la inminente separación que nos esperaba me hice demandante de su afecto, celosa. Lo que más me sorprendió es que fuí perdiendo la capacidad de reconocer su aroma, aún estando al lado suyo no lo reconocía. Guardé la tapita de su perfume entre mis cosas valiosas, de vez en cuando la olfateo pero simplemente no es su aroma. Ya no lo representaba. Después de separarnos y no vernos en un buen tiempo voy perdiendo su recuerdo. Me acuerdo de los momentos más importantes pero no de su cara ni de su voz. Después de varias peleas tormentosas decidimos disculparnos y no arreglar nuestros asuntos, confiando en que la amistad no se perdería, aunque nunca hubo una amistad. Un poco antes de eso dejé de reconocerlo poco a poco y ahora siento que es una persona que sólo conozco de nombre. El tiempo es tan raro... Hace un mes podía tener su rostro justo en frente de el mío y besarlo, ahora ya no recuerdo su cara ni viendo fotos. Tal vez pueda intentar ver su cara en persona para recordar, pero no me atrevo...

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